Las nueve tendencias de Londres primavera verano 2027
Veintiuna casas, ciento setenta y cuatro looks medidos uno por uno. Si Nueva York fue roja, Londres fue blanca.
Mismo método que en Nueva York: el 20% de los looks de cada colección, los cinco colores dominantes de cada look con su superficie, descartando la piel y el fondo de la pasarela. Son 174 looks en veintiuna casas.
La paleta real de la temporada
Londres no tuvo un color: tuvo una escala de grises. El gris claro, el gris, el negro y el topo se llevan el 68,7% de la superficie de la semana, casi seis puntos más que Nueva York. Esta es la cinta medida sobre los 174 looks:
El rojo, que en Nueva York fue el color real de la temporada con 8%, acá baja a 5,5%. Y las excepciones son tres, aisladas: Knwls, la colección más saturada de las dos ciudades medidas —48,5 sobre 100—, construida sobre terracota; Paolo Carzana, con 22,1% de amarillo; y Ahluwalia, con 20,5% de rojo. Fuera de esas tres, Londres es una semana de neutros.
Lencería y boudoir
Londres no enseña la ropa interior: la pone de prenda. Simone Rocha manda una bombacha roja bajo un saco de sastre y Yuhan Wang construye la colección entera sobre medias blancas, encaje y enagua. No es provocación, es nostalgia de tocador.
Ocho looks en seis casas. La diferencia con Nueva York es el tono: allá la lencería a la vista es un gesto de construcción, acá es nostalgia de tocador. Yuhan Wang construyó la colección entera sobre medias blancas, encaje y enagua, y en la medición es la segunda casa con más gris claro de la ciudad: 50,4%.
Corsetería escultural
El corsé como arquitectura, no como prenda. Harris Reed presentó quince looks que son todos estructura: reloj de arena tallado, aros que separan la tela del cuerpo, drapeado sostenido sobre armazón. McQueen y Roksanda lo llevan al charol.
Ocho looks en cinco casas. Harris Reed presentó quince looks que son todos estructura, y la medición lo confirma desde otro lado: es la colección menos saturada de las dos ciudades, 7,3 sobre 100. Cuando la forma es todo, el color se va.
Transparencia mojada
El wet look es el código de Di Petsa y esta temporada contagió a Londres: tela translúcida pegada al cuerpo como si saliera del agua, drapeada en húmedo y dejada secar en su forma. Es transparencia con peso, no con aire.
Ocho looks en seis casas. Di Petsa es la casa que inventó el código y esta temporada contagió a la ciudad. Es también la colección más clara de Londres, con 62,6 de claridad media: la tela mojada deja pasar la luz y el número lo registra.
Flor 3D y bordado
La flor deja de ser estampa y pasa a ser pieza cosida. Susan Fang arma volúmenes enteros con pétalos aplicados y cuentas; Erdem los borda sobre tul. Es el trabajo más lento de toda la semana y el que menos se nombra.
Ocho looks en cinco casas, y es el trabajo más lento de la semana. Susan Fang arma volúmenes enteros con pétalos aplicados y cuentas, y por eso marca 14,7 de contraste visual: el valor más alto de las dos ciudades medidas, por encima de Collina Strada.
Patchwork y teñido
Dos formas de la misma idea: la tela como material encontrado. Chopova Lowena cose retazos con hebillas de carabinero sobre plisados; Paolo Carzana tiñe con plantas y arma la prenda drapeando a mano, sin patrón. Es lo más cercano al upcycling de autor en toda la semana.
Ocho looks en tres casas. Es la tendencia más cercana a lo que me interesa a mí. Chopova Lowena cose retazos con hebillas de carabinero sobre plisados; Paolo Carzana tiñe con plantas y arma la prenda drapeando a mano, sin patrón, y le queda el 22,1% de superficie en amarillo: más marigold que cualquier casa de Nueva York.
Volados y tul
Richard Quinn construyó una colección de capas: volado sobre volado hasta que la falda deja de tener silueta y pasa a tener volumen propio. Simone Rocha hace lo mismo pero en crudo, con el tul deshilachado a la vista.
Ocho looks en cuatro casas. Richard Quinn construyó una colección de capas hasta que la falda deja de tener silueta y pasa a tener volumen propio. Simone Rocha hace lo mismo en crudo, con el tul deshilachado a la vista; en la medición es la casa más gris de Londres, con 54,4%.
El blanco
Si Nueva York fue roja, Londres fue blanca. El blanco y el gris claro ocupan el 23% de la superficie de la temporada y aparecen en 18 de las 21 casas. No es ausencia de color: en Talia Byre y Di Petsa es la propuesta entera.
Cincuenta y dos looks en dieciocho de las veintiuna casas. Talia Byre es el caso extremo: el 73,6% de su superficie medida es gris claro, el porcentaje más alto de una sola familia en toda la temporada. En Mulberry y McQueen el blanco no es fondo, es la propuesta.
El trench reinterpretado
Burberry no presentó una colección con trenchs: presentó el trench en todas sus versiones. Rosa empolvado, gris inflado, militar, a rayas, floral. Misma prenda, misma solapa, mismo cinturón — y ocho lecturas distintas del mismo molde.
Una casa entera. Burberry no presentó una colección con trenchs: presentó el trench en todas sus versiones. Rosa empolvado, tartán, militar, a rayas, floral, amarillo. Misma prenda, misma solapa, mismo cinturón, ocho lecturas del mismo molde.
Sastrería afilada
El contrapeso de todo lo anterior. Hombro estrecho, pierna larga, nada de relleno: el traje como cuchillo. McQueen lo abrió y lo cerró, y Roksanda y Emilia Wickstead lo trabajaron en clave de color.
Ocho looks en seis casas, y es el contrapeso de todo lo anterior. McQueen abrió y cerró con traje, y en la medición es la segunda colección menos saturada de las dos ciudades: 7,8 sobre 100. Hombro estrecho, pierna larga, nada de relleno.
Lo que Londres hace distinto
Las dos ciudades comparten la lencería a la vista, la corsetería y la transparencia, pero no las usan para lo mismo. En Nueva York son gestos de construcción: dónde cae la costura, cómo se arma la cintura. En Londres son atmósfera: tela mojada, tul deshilachado, encaje antiguo.
Y hay dos tendencias que son solo de acá: el patchwork teñido a mano de Chopova Lowena y Paolo Carzana, y el trench de Burberry leído ocho veces seguidas. El libro completo de Londres, con las veintiuna casas, está en la sección de e-books.